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Previsiones para la próxima campaña de aceite de oliva virgen extra

“El cadillo de abril para mí, el de mayo para mi hermano y el junio para ninguno”. Este refrán sobre el cultivo del olivar resume lo que debería ser la evolución normal del fruto, que tendría su floración ideal en el mes de abril, desdeñando la más tardía.

Este año las previsiones del refrán no se van a cumplir, porque el olivar zaragozano se encuentra ahora, en el mes de junio, en pleno proceso de floración. Y esto no va a significar, sin embargo, una mala campaña.

La prolongación del invierno hasta entrada la primavera y el mantenimiento de las temperaturas por debajo de lo normal cuando nos encontramos a las puertas del verano, hace que, a principios de junio, podamos estar hablando de unas condiciones climatológicas similares a las de abril.

Esta es la causa principal de que el cuajado del fruto se esté produciendo ahora y no tengamos que hablar de previsiones de una mala cosecha. Las bajas temperaturas y la falta de calor están ayudando a proteger el proceso de floración de los efectos que éste produce en la muestra y que, de otra manera, acabaría socarrada en un proceso de cuajado con las temperaturas habituales de junio.

Como decimos, también los cielos nublados están favoreciendo la floración en una primavera en la que hemos tenido abundantes tormentas. El contraste habitual de sol intenso y calor tras una tormenta suele provocar lo que se denomina “efecto lupa”, un reflejo que actúa sobre la flor quemándola y poniendo fin al crecimiento del fruto.

Así pues, las preocupaciones del sector del olivar sobre la floración tardía y la situación de sequía que se estaba viviendo hasta hace unos meses se han disipado con una climatología que, en este caso, ha beneficiado al cultivo.

Momento de prevención

Pero, si por algo ha destacado el final del invierno y el inicio de esta primavera ha sido por la gran cantidad de lluvias. Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) el valor medio nacional de las precipitaciones acumuladas desde octubre de 2017 hasta junio de 2018 se encuentra un 14% por encima del valor correspondiente a este mismo periodo. Incluso, en algunos puntos de Zaragoza, se podría hablar de lluvias que han duplicado la media histórica del mes de mayo.

Este incremento de las precipitaciones contrasta con una situación de partida en otoño y principios de invierno con zonas que se encontraban entre la alerta y la emergencia por sequía. El olivar de secano, afectado en muchos casos por esta situación, se ve ahora fortalecido por las lluvias y puede afrontar los meses del verano con una importante reserva hídrica que le permita sacar adelante la producción.

El olivar de regadío no se había visto afectado en la misma medida por esta situación de estrés hídrico aunque sí le afecta por igual el riesgo de enfermedades que se ven favorecidas por la humedad y las bajas temperaturas. Este será un año en el que tendrán vital importancia los tratamientos preventivos contra hongos como el repilo.

Previsiones para el verano

Una vez que parece que el cuajado del fruto va por buen camino, queda ver cómo se comportará la climatología en verano, si bien, como hemos dicho, los recursos hídricos disponibles están muy por encima de los que había el año pasado. Según los datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro, las cuencas de los ríos Jalón y Huerva, situadas en la margen derecha del Ebro, han sido las más beneficiadas por estas lluvias de primavera de forma que los embalses que riegan los olivares más cercanos a nuestra almazara, Tranquera, Las Torcas y Maidevera, se encuentran respectivamente  al 59%, 87% y 65% de su capacidad, muy por encima de su situación  del año pasado.

Con esta garantía llegamos al momento de crecimiento del fruto. Durante el próximo mes se desarrollarán las células donde se irá produciendo el aceite que extraeremos para la campaña 2018-2019, un proceso que se prolonga durante unos 40 días y que finalizará cuando se empiece a formar el hueso de la aceituna.

En definitiva, el agua de esta primavera y las bajas temperaturas nos hace prever que tendremos una excelente materia prima para elaborar nuestros aceites de oliva virgen extra de la próxima temporada.

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